Y tú, tan cómplice de mi sonrisa.

La brisa que entra por la ventana abierta. Una coleta mal hecha. Mis pantalones tirados por el suelo. La cama deshecha. Un libro abierto por la mitad. El olor a incienso. El eco de un pianista inspirado. Un móvil sin batería. Y tú, tan cómplice de mi sonrisa.

Me miras desde mi esquina preferida de la habitación. Me encanta cómo la luz del amanecer baña y define tus curvas de mujer. Yo me hago el dormido, y me remuevo de vez en cuando para verte sonreír. Nunca me habían mirado como tú lo habías hecho. Tampoco me habían dedicado una sonrisa tan hermosa como la tuya. No recuerdo cuando me di cuenta exactamente que serías para mí. Quizá fue ese día tan infantil en el que acabamos los dos saltando sobre una cama y golpeándonos con almohadas; "¿por qué no salen plumas como en las películas?" preguntaste. O quizás fue aquel día que me abrazaste bajo la lluvia durante tanto tiempo, sin ningún pretexto. Siempre habías sido capaz de causar sensaciones únicas en mí. 
Te levantas y te vistes sólo con mi camisa blanca (tu preferida), te asomas a la ventana, seguramente para intentar escuchar el canto de los pájaros. Eso es justamente lo que estabas haciendo cuando te pedí una primera cita, deleitarte con su hermosa y alegre voz. Abriste mucho los ojos y sonriendo me dijiste "¿una cita?, pero si estamos en pleno siglo XXI, eso la gente ya no lo pide..., ¡me encanta la idea!". Me recomendaste que fuera lo más sencillo posible. Y te llevé a un parque en pleno mes de Octubre, para que pisaras las hojas caídas de los árboles mientras disfrutábamos de unos helados de vainilla. Risas, mejillas sonrojadas, ternura, miradas, manos enlazadas. "Lo bueno se hace esperar" dijiste acercándote a mis labios, sin llegar a darme un beso.
Y pensar ahora que nuestros besos son incontables. Vaya, ya te diste cuenta de que estoy despierto. Te tapas la boca al reírte de mi cara de recién levantado. ¡No lo hagas! Me encanta verte reír. Me inundas a mordiscos, besos y caricias, como sólo tú sabes. "Tengo hambre de ti", me susurras.

La brisa que entra por la ventana abierta. El pelo como única vestimenta. Mis pantalones tirados por el suelo. La cama deshecha. Un libro abierto por la mitad. El olor a incienso. El eco de dos personas amándose. Un móvil sin batería. Y tú, tan cómplice de mi sonrisa.


Click en la fotografía para ir al flick de su autora Federica (fotógrafa italiana).

8 comentarios:

  1. Qué texto más bonito! Y ni hablemos de la fotografía es super delicada.

    Un besote!!

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  2. que poesía tu blog :D
    me ha encantado leer tu "about me"...pero como que no crees en el amor??? no te creooooo

    un abrazo!

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    1. Ay, muchas gracias.
      No, no creo en el nuevo concepto del amor, aunque pienses que no es así. No sé, es mi opinión.

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  3. que fotos tan preciosas como el blog,como la vida!
    xxx,marina

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